Liniers en Ascenso
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Liniers sorprendido por Puerto Nuevo debió conformarse con un empate sin goles. Próxima Fecha: Dep. Paraguayo-Liniers (En el Juan A. Arias, estadio compartido).

martes, 8 de octubre de 2019

LINIERS CON SU MISTICA DIO VUELTA UN PARTIDO IMPOSIBLE Y VOLVIO A LA PUNTA

Un triunfo memorable de La Topadora. Todavía cuesta creer cómo pudo revertir una situación tan adversa en el primer tiempo para sobreponerse a la adversidad  y con un hombre menos dar vuelta en los últimos 15 un partido que parecía imposible. Más allá de la proeza lograda, hay mucho para corregir.


El comienzo para Liniers fue casi ideal. A los 6 Alan González, luego de un lateral, recibió de Cermesoni y de zurda puso el primero. Todo pintaba color de rosas, pero fueron tan solo 10 minutos. Atlas se acomodó y pasó a ejercer una superioridad rotunda. Liniers sufría como nunca. Sin contención en el medio y con gruesos errores atrás. A los 21 Nicolás Pérez estrelló un tiro en el travesaño, poco después Ybares se lo perdió cara a cara con Acosta, inmediatamente se desentendieron Vidal y Miguens aprovechando Saúl Castro para empatar. El desconcierto defensivo de Liniers era alarmante. A los 28 Castro se perdió el segundo frente al arco, a los 33 el palo devolvió un tiro libre de Pérez, hasta que poco después en otro desajuste Vidal derribó dentro del área al imparable Kevin González y el arquero Grieger convirtió de penal. Fueron 15 minutos de aluvión marrón y naufragio celeste. Dos goles, dos tiros en los palos y otros dos tantos malogrados increíblemente. Sobre el final pudo igualar Fariña con un cabezazo bombeado que devolvió el poste. Era utópico creer en la remontada.

Pero indudablemente la charla técnica en el entretiempo derivaron en otra actitud del equipo que junto al esperado ingreso de Bruno Galeano fueron las primeras señales. Al menos alcanzaron para frenar el vertiginoso andar visitante. Liniers de a poco fue creyendo. Marcelo Araujo fue uno de los que encabezó la levantada haciéndose patrón en el medio, Campuzano aportaba su calidad, Orellana conmovía con sus arremetidas y Duben desequilibraba por derecha. Si bien Liniers intentaba, el empate todavía le quedaba lejos. Pero Atlas ya no era el mismo… Encima llegó la roja directa a Potarski y un panorama que parecía definitivamente ensombrecerse increíblemente se fue aclarando. Y aquí hay que destacar el coraje del Celeste que con alma y vida buscó cambiar la historia. Y así apareció el recién ingresado Sprovieri para conectar de cabeza un preciso envío de Galeano y establecer el empate faltando 15 minutos. El partido quedó abierto al suspenso, pero Liniers sabía muy dentro suyo que podía ganarlo, que Atlas no entendía nada y que la historia lo avalaba por tantas hazañas. Y de la nada surgió Duben casi mano a mano con el arquero y no pudo habilitar a Campuzano que entraba solo para convertir, y en la agonía, cuando el empate ya era un premio enorme, la frutilla del postre la puso Orellana, que peleó y ganó dos veces un balón que parecía perdido y cuando salía Grieger la cruzó a un palo para hacer explotar al Juan Antonio Arias. Liniers ganaba un partido de locos. Atlas, una vez más, sufría con su karma.

Una vez acallada la enorme alegría por la trascendental victoria, quedan igualmente muchos puntos para revisar. La faz defensiva es el punto flaco del equipo empañando todo lo bueno que logra en el arco rival. Sin embargo, los resultados son satisfactorios y la mística de Liniers una vez más apareció ena en el Juan Antonio Arias, reducto casi inexpugnable, tal como indica la historia.

Víctor Marinelli

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