Liniers en Ascenso
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Liniers hizo todo para ganar. Fue más pero no pudo definirlo. En un partido increíble y emocionante perdió 2 a 1 con Ituzaingó. Santiago Szerdi marcó el gol. Reconocimiento y orgullo por lo brindado por el equipo en todo el torneo superando innumerables dificultades.

martes, 21 de mayo de 2013

Un tal DANTE PANZERI

Las verdades de Dante Panzeri

"El periodismo más que cuarto poder es el primer poder. No hay quien lo juzgue. Y si alguien osa hacerlo puede incurrir en un delito mucho más severo que el desacato. Es la casta más intocable entre todas las castas que la prensa propugna eliminar."

·         Lo anunciado es lentitud aunque todos marquen 10 segundos en 100 metros.

·         La opinión pública no es opinión. Es sentimiento. O costumbre. De eso se vale mucho el fútbol “moderno”.

·         Vamos a ver qué hacen los otros, porque como nosotros no sabemos hacer nada, lo mejor que podemos hacer es que los otros no hagan lo suyo (del reglamento de trabajo de un entrenador anónimo).

·         El director técnico no es ni director ni técnico. Es seleccionador.

·         Antes del primer silbato y después del último silbato del juez, en el fútbol la diferencia entre el que más sabe y el que no sabe nada… es el pedacito de carne que el carnicero tira en la balanza para dar el peso: un gramo. Las diferencias aparecen entre aquellos dos silbatos.

·         Ni todas cortas ni todas largas. Todas cortas es fulbito. Todas largas es rugby.

·         Si estás picando y tenés apuro… frená y llegarás más pronto.

·         El orgullo pesa más que las convicciones y el negocio mucho más que la conciencia… si se trata de sostener una mentira.

·         Con jugadores ricos y clubes pobres no puede haber fútbol por muchos años. Si el camino no se invierte los huevos de oro se quedarán sin gallinas que los incuben.

·         Arrancando despacio se puede llegar ligero. Arrancando ligero… se suele llegar tartamudeando.

·         El juego largo se hace… con tres cortas. Después la larga.

·         Los planificadores de la espontaneidad en el fútbol podrían alcanzar esa utopía de una sola manera: sabiendo cuál será la espontaneidad del adversario.

·         El fútbol fue un juego que resultaba buen negocio. Hoy es el negocio de un mal juego.

·         Y todo esto empezó cuando nosotros empezamos a hablar de los europeos. Cuando los europeos hablaban de nosotros y se reforzaban con nuestros jugadores, los que andaban mal eran ellos. Ahora andamos mal todos.

·         Del fútbol queda la emoción del gol. ¡Pero qué pocas emociones!

·         La emoción del juego se la robaron los industriales del no juego.

·         Sudando no se llega a hacer algo bien hecho. Lo bien hecho se hace por talento acompañado de sudor.

·         El talento no puede vivir sin el sudor. El sudor no puede vivir sin el talento. Pero el talento puede fabricar sudor y en cambio el sudor no produce talento.

·         Si es imposible hacer escuelas de amor, tampoco se pueden hacer escuelas de fútbol. Ni el amor ni el fútbol son cursos. Son estados de ánimo.

·         La única manera práctica de jugar al fútbol… es jugar bien.

·         Para la mente, hielo; para el pecho, calor; para los pies, tibieza. Esas son las tres temperaturas ideales del futbolista.

·         Cuando a los 18 años al jugador no le gusta gambetear, es porque a los 25 difícilmente sabrá jugar.

·         Cuando después de los 20 sigue gambeteando, hay que temer que a los 30 siga mirando al suelo.

·         El buen futbolista se forma mirando para abajo cuando empieza y levantando la cabeza cuando madura.

·         Después de los 20 años solamente maduran los jugadores defensivos: los de ataque que a los 18 no maduraron, seguirán verdes a los 25; los arqueros se despiertan a los 25 y maduran sobre los 30.

·         El jugador que a los 20 años no tiene atrevimiento, es un candidato a cobarde a los 25. Y del juego cobarde los mayores beneficiarios son los atrevidos que arriesgan, no los encerrados en el cuarto oscuro.

·         Jugando en la defensiva hay que calcular que el precio de cada triunfo será el costo de tres derrotas. Jugando al ataque se puede calcular que por cada tres victorias se pagará el precio de una derrota.

·         Jugador inteligente es el que sabe lo que no sabe y sabe al mismo tiempo en qué es flojo el adversario que sabe más que él.

·         Lo simple es lo más complicado de lograr en un jugador de fútbol.

·         Nunca los jugadores de fútbol sintieron y hablaron tan poco de fútbol, como desde que empezaron a hablar mucho para los periodistas y el show.

·         De engañar para jugar, se pasó a engañar para durar.

·         Los hombres que tienen los mismos vicios se sostienen mutuamente (no es mío; lo leí y no recuerdo a quién).

·         El fútbol es tan mundo aparte, que muchas veces puede gustar un jugador que juega mal, puesto que se ve que sabe; o puede no gustar otro que anda bien, si vemos que no sabe, le salen…

·         Se puede planear un viaje a la Luna. Es imposible planear y patear siempre como se planeó… un tiro penal.

·         El periodista era un fiscal de oficio que veía, pensaba y opinaba. Ahora es un negociante que oye y repite. Acaso más apropiadamente dicho: un showman.

·         No hay modernismos. Hay personas de diferentes edades. Con gustos diferentes. Pero ver jugar con talento y destreza gusta a todos, antes y ahora.

·         No hay nada nuevo. Hay cosas viejas que estaban olvidadas.

·         Las figuras no siempre son jugadores. Las figuras son publicidad. Los jugadores no la necesitan. *Con la publicidad que hoy tiene cualquiera que se gana la vida pateando una pelota, los cracks del fútbol de la década del 40 no habrían tenido más que decir que querían presidir la República y los hubieran escuchado.

·         El jugador movedizo es aquel que pica y frena.

·         El que siempre corre es un robot. El que nunca se mueve es un abúlico o un mal compañero.

·         El fútbol rápido nunca se hizo con hombres veloces, siempre se hizo con pelota veloz.

·         Aprendimos a ser serios. Desaprendimos a jugar.

·         Ni el arte de hamacar la cintura se puede adquirir con preparación física. La preparación física puede darle elasticidad a la cintura, pero la gambeta que limpia el campo con la cintura es fruto de la elasticidad del cerebro.

·         La torpeza es mayor cuando mayor es la velocidad. La precisión y la rapidez crecen con la habilidad.

·         Si en el fútbol se hiciera la estadística de las cosas que se han hecho en las canchas sin haberlo pensado quienes las hicieron, y las que no se hicieron habiendo pensado hacerlas quienes no las hicieron… muy probablemente se volvería a jugar al fútbol.

·         Velocidad es torpeza. Habilidad es rapidez.

·         Cuando más se mate a la habilidad mayor será la lentitud.

·         El problema económico del fútbol es de abundancia de dinero.

·         Los que descubrieron que jugando mal se gana y jugando bien se pierde, sellaron el epílogo de todos los registros de patentes, marcas e inventos. El ingenio humano quedó agotado en ese esfuerzo mental.

·         Para jugar hay que correr; pero corriendo no se puede jugar.

·         El objetivo del fútbol es ganar. Pero ganar sin jugar es muy difícil. Entonces el imperativo es jugar y el resultado de eso es la normal alegría o tristeza que depara el deporte.

·         Como sucede con muchas cosas, el gran negocio de imponer una novedosa manera de jugar… lo hará en cualquier momento quien pueda reunir un equipo que juegue al fútbol antiguo.

·         ¿Fútbol moderno?… ¿Y el fútbol bien jugado qué es? ¿Acaso antiguo? Y lo mismo cabe preguntar del mal fútbol: ¿es antiguo, es moderno, qué es? Dejémonos de tonterías. El fútbol es siempre una sola cosa con dos únicas alternativas: bien o mal hecho. No hay tres.

·         Si quieres que un mal jugador pierda la pelota… no se la disputes; ciérrale el camino y dejále que siga; la perderá solito…

·         El negocio del “tronco” es que el adversario lo busque en el cuerpo a cuerpo. Allí puede ganar.

·         Del mal jugador nos enteramos enseguida: dejándolo solo con la pelota para que haga lo que más libremente quiera.

·         Al buen jugador casi lo descubrimos antes de que toque la pelota: mirando si miró… a dónde la va a poner cuando le llegue.

·         Durante la semana se hace lo que manda el entrenador. Los domingos se hace lo que al jugador le sale o le dejan hacer.

·         La disciplina no hace jugadores. Los jugadores deben ser disciplinados.

·         De corredores no se hacen jugadores. De jugadores se pueden hacer corredores.

·         Tocarla mucho, tenerla poco.

·         Los titulares tipográficos marcan el progreso de la ignorancia y la credulidad: son más grandes a medida que más ignorancia y credulidad existe.

·         Lo mismo ocurre con el lenguaje: es más abundante y hueco a medida que más se miente. Pronto necesitaremos usar un Diccionario del Chusmaje Dialéctico para poder vivir realizados.

·         Sin archivo no hay periodismo. La pelota sigue siendo rebelde, indócil, para quiénes no la saben dominar y no ha habido DT hasta aquí que haya enseñado cómo hacerlo. Se necesita estar dotado por naturaleza con el sentido, la destreza o la ignorada razón por el atributo natural con que se nace. El fútbol es técnica del imprevisto por sobre todos los imprevistos. Y más aún limitando esa técnica al uso de la más indócil de las armas posesivas del hombre, los pies, siempre más indóciles que las manos al ordenamiento del cerebro. Los hombres trascienden por sus obras, no por sus efigies. Cuando el héroe del estadio es el gran hombre de la Nación, es porque la Nación se ha quedado sin valores. El héroe del estadio debe serlo de allí y nada más. No escribo donde quiero, pero nunca escribo lo que no quiero. Un periodista no tiene amigos. El futbol es la muestra gratis del país. El buen jugador no brilla. Brilla el juego que produce ese jugador. Y a veces brillan por él, jugadores menos jugadores que aquel que hace brillar el juego. Vivimos en un torbellino de la dialéctica, donde los que saben poco intentan hacer creer que saben mucho a los que no saben nada.

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