Liniers en Ascenso
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El domingo 2 de Julio Liniers cumple 86 años de vida. El 10 de Julio retoma el plantel los entrenamientos. Todavía no hay altas ni bajas.

domingo, 23 de marzo de 2014

PARA CAMBIAR EL AMBIENTE

No podía ser de otra manera. Cambiaron todas las caras. La alegría volvió al vestuario local del “Juan Antonio Arias”. Tal vez, hasta un poco más de tranquilidad se consiguió con este triunfo, ante un rival que juega al fútbol con los mejores argumentos. Por ello, debido a la envergadura del adversario, se potencia aún más la victoria de “La Topadora”. Era muy importante ganar. Pero además, jugar bien. En las últimas semanas se había hablado mucho sobre esa disyuntiva. Jugar bien o sólo obtener un resultado. Y en este triunfo sucedieron ambas cosas.

Liniers fue un equipo distinto: Movedizo, práctico, más sereno, bien armado atrás con un tremendo poder ofensivo. La actuación de Braian Cáceres fue descollante. Mostrándose permanentemente como salida. Saliendo a cortar, lanzar y buscar. Contó con un socio ideal: José Luis Díaz. El ex jugador de Cobreloa de Chile, entre otros equipos en los que ha brillado, jugó el mejor partido desde su llegada a Liniers. Recorrió la cancha tratando de encontrar la punta del ovillo. Bajó y subió astutamente. Fue el “Joe” Díaz del toque preciso y el pelotazo a domicilio. Fue partícipe primordial en los tres primeros goles del “Celeste”. En el primero, a los veintisiete minutos, bajó de primera un centro de Nicolás Horacio para que Braian Cáceres inflara la red con un magnífico zurdazo inalcanzable para Rodrigo Drago. Y más tarde, a los treinta y seis y treinta y nueve minutos respectivamente,  Díaz le puso tiza al botín diestro y sacó dos soberbios envíos aéreos para los cabezazos goleadores de Adrián Lobótrico primero y de Diego Torres después. El de Lobótrico fue excelente, de notable factura. Ingresando en el ángulo superior izquierdo de Drago. Y en el de Torres hay que subrayar la sapiencia del defensor para eludir la marca adversaria.

El 3-0 parcial daba cierta tranquilidad, pero teniendo en cuenta la rápida catarata de goles en la cancha de Ituzaingo cuatro días antes, no era conveniente hacer presunciones. Además, enfrente había un equipo con serias pretensiones de ascender a la categoría que abandonó hace dos años. Y que por méritos propios ha conseguido hasta el momento una cantidad de puntos que aún lo mantiene en la cima del torneo. También es oportuno señalar que Italiano es un adversario con buenas intenciones. Que no especula y va al frente. Un contrincante siempre fiel, aún en circunstancias adversas como las que se le presentaron hoy en la cancha de Liniers: Indecisiones en el traslado, nula presión en el medio campo y, como consecuencia, el apuro para correr siempre de atrás a Lobótrico y Horacio que, con bastante espacio para moverse, cumplieron actuaciones rutilantes. No obstante, la visita nunca recurrió al juego brusco (sólo cometió seis infracciones) y tampoco renunció a su idea futbolística. Y ello es encomiable. Claro está que estuvo lejos de tener una sólida actuación. Apenas si llegó dos veces al arco defendido por Jonatan Villa. Al comienzo con un centro pasado de Nicolás Kissner, que Elías Di Biasi empalmó el esférico en el aire y lo envió por encima del horizontal. Y la más evidente, cerca de la media hora de juego a través de un disparo de Kissner dentro del área, que Jonatan Villa alcanzó a tapar con el pie.

En la etapa complementaria casi no hubo llegadas profundas que atemorizaran a los guardametas. Un golpe de cabeza por parte de Nicolás Kissner fue contenido sin inconvenientes por Jonatan Villa, y más tarde un tiro libre de José Luis Díaz que se fue cerca de un poste. Pero para redondear la gratificante presentación del conjunto dirigido por Gabriel Farías faltaba algo: La conquista del goleador. Se hizo esperar pero llegó. A sólo tres minutos del final, Nicolás Horacio la peleó con su marcador y ante la salida del arquero punteó el balón para colocar el 4-0 definitivo.

Hoy la alegría y la tranquilidad volvieron al “Juan Antonio Arias”. En tiempos en los que un resultado adverso suele convertirse en una tragedia -futbolística, se entiende- no es poco. Italiano ya pasó. Ya vendrán otros capítulos de la misma historia.

 Héctor Quatrida

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