Liniers en Ascenso
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Liniers hizo todo para ganar. Fue más pero no pudo definirlo. En un partido increíble y emocionante perdió 2 a 1 con Ituzaingó. Santiago Szerdi marcó el gol. Reconocimiento y orgullo por lo brindado por el equipo en todo el torneo superando innumerables dificultades.

sábado, 9 de noviembre de 2013

DE MENOR A MAYOR

Así fue la actuación de Liniers en el partido. De menor a mayor. Al comienzo un tanto dubitativo y al final con la sensación de haber merecido algo más que el uno a uno final.

En la primera parte fue más incisivo el conjunto rosarino. Produjeron algunas jugadas interesantes por el sector izquierdo del ataque, donde prevalecieron las proyecciones de su capitán, Alberto Taborda, la acción solidaria de Joel De Armas, más el aporte del centrodelantero Gastón Silvani que intentó hacer de pivote. Por eso no sorprendió que en esos primeros instantes Marcelo Zaen haya tenido una inmejorable oportunidad para anotar el primer gol de la tarde, tras una media vuelta dentro del área que pegó en la parte externa de la red. Al “Celeste” se le complicó en el armado del juego, razón por la cual tuvo que resignarse a jugar algunos pelotazos largos que no resultaron productivos. Como consecuencia, el intento de la jugada individual por parte de Hugo Palmerola, acabó siendo lo único para destacar en el equipo. Que, de todos modos, tampoco dio beneficios. Para colmo, faltando diez minutos para el final de la etapa inicial, una falta de Sergio Piedrabuena sobre Nahuel Paglialunga, cuando éste entraba en velocidad al área penal, derivó en la pena máxima señalada por el árbitro Rey Hilfer. La ejecución la realizó Gastón Silvani, que anotó el primer tanto de la tarde con un zurdazo cruzado.

En el complemento las acciones cambiaron radicalmente. Liniers salió con mucha determinación avanzando a paso firme sobre el campo “Charrúa”. La visita pareció adoptar una actitud bastante pasiva. Como esperando que Liniers se equivoque. Mientras ellos defendían cada avance de la “Topadora” cerca de su arco. Sin dudas, en los segundos cuarenta y cinco minutos, las acciones vertiginosas –algunas con bastante riesgo- rondaron el arco custodiado por Jonathan Gómez. A los cinco minutos, un pase en profundidad para Nicolás Horacio concluyó con un disparo del delantero que el arquero logró tapar. Sobre los dieciocho, otra vez los mismos protagonistas de la acción anteriormente mencionada: Media vuelta de Horacio dentro del área y el arquero Gómez salvando nuevamente la caída de su valla. Pero dos minutos más tarde al elenco de Osvaldo Diez se le derrumbó la estantería: Una falta cometida por el experimentado defensor Manuel Ledesma sobre la humanidad de Nicolás Rizzo, tuvo como desenlace la sanción desde los doce pasos favorable a “La Topadora”. No hubo dudas en cuanto a la infracción, aunque desde nuestra posición dio la impresión de haber sido cometida afuera del área penal. No obstante, el árbitro se encontraba muy bien ubicado como para poner en tela de juicio el fallo. Una vez finalizadas las discusiones, y el apercibimiento al jugador Ledesma, Hugo Palmerola decretó la igualdad con un derechazo alto y cruzado. Las pretensiones de Liniers no cesaron. Brian Cáceres ingresó por el juvenil Alexis Romero –de buena tarea- para darle más volumen de juego al equipo. Enseguida Nicolás Horacio desbordó por derecha y envió un centro atrás que nadie pudo conectar. Como respuesta, el “Charrúa”, en su única llegada peligrosa producida en la etapa complementaria, elaboró un contraataque que culminó con un riesgoso remate del lateral derecho Daian Vocos que dio en la parte externa de la red. Fue en estos momentos cuando el partido se tornó de ida y vuelta. Pero solo en esos instantes posteriores al gol de Liniers. Y por un lapso de diez minutos. Luego continuó el “Celeste” con el control de las acciones. Aunque ya sin tanta profundidad.

Se consumía el tiempo y el “Charrúa” se iba convenciendo de que el empate no era un mal resultado. Liniers no pensaba lo mismo. Por ello, la actitud de los jugadores dirigidos por Gabriel Farías fue encomiable. Valiente y honorable. Y a pesar del agotamiento físico, el equipo multiplicó los esfuerzos en pos de la victoria. Que si bien nunca llegó, mantuvo en vilo a todos los presentes hasta el último minuto.

Héctor Quatrida

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