Liniers en Ascenso
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Con dos goles de Daniel Costas, Liniers superó 2 a 1 a Yupanqui. Un triunfo que debió ser por mayor amplitud. El Fútbol se suspende hasta el 31 de marzo. Próxima Fecha: Puerto Nuevo-Liniers.

sábado, 21 de septiembre de 2013

POR LA BUENA SENDA

Confirmando el nivel ascendente y con pasajes de buen fútbol, Liniers derrotó a Ituzaingo por dos a cero en el inicio de la octava fecha del certamen. Dejando atrás la controversial derrota ante Talleres, el equipo dirigido por Norberto D’Angelo se mostró movedizo, práctico, sereno, bien armado atrás y con claras intenciones ofensivas. Claro que también el rival ayudó. Y usted, estimado lector, se preguntará por qué. O, en qué ayudó. Es simple. Y definitivamente entendible para los que aprecian los conceptos del fútbol. Para los que intentan hacer un análisis (más allá de la pasión que sienten por su divisa) y no obnubilarse. Ituzaingo es de los equipos que no especulan. Que no sale a la cancha a poner en práctica las viejas y conocidas artimañas del fútbol. Que no recurre al foul sistemático ejercido como método. De hecho, fue un partido bastante tranquilo para el árbitro, que casi no tuvo la necesidad de apercibir a los jugadores (solamente hubo tres amonestados). Por ello estamos en condiciones de afirmar que el “León” fue un adversario siempre fiel, aún en circunstancias adversas. Pero fue evidente que también se ayudó Liniers en los primeros movimientos. Hubo una notable presencia del medio campo. Todos se mostraron, se movilizaron. Ninguno se quedó quieto, estático, tirando pelotazos. Todo lo contrario. Se acompañaron para recibir una eventual devolución. Javier Pérez fue el que recorrió la cancha tratando de encontrar la punta del ovillo. Salió a cortar, lanzó, buscó. A los nueve minutos dejó a Hugo Palmerola en una inmejorable posición para convertir, aunque el disparo salió muy cerca de uno de los postes. El tándem Cuevas-Coassini funcionó a pleno por la derecha y, por el medio, Oscar Romero no dejó pasar a nadie. La visita intentó llegar con algunos pases filtrados aprovechando la velocidad de Matías Vallejos, que se proyectó con criterio, pero pocas veces encontró asociación con los delanteros. Rodrigo Aliendro, con un recio remate dentro del área, contó con la oportunidad más clara para anotar. Sin embargo, la defensa del “Celeste” dio una saludable sensación de seguridad. Y en este aspecto también debemos incluir la seriedad que transmitió Mariano Monllor. Sobre los treinta y ocho minutos, Juan Manuel Coassini le puso tiza al botín y sacó un soberbio pase para Leandro Cogrossi que recibió dentro del área penal. Allí, el volante ensayó una tijera y el esférico salió rozando un poste. Y otra vez el gol que quedó ahí nomás. Pero ya vendría.

Segunda parte. Y de las buenas. Liniers arrancó activado. Yendo decididamente al ataque. Antes de cumplirse el primer minuto el arquero del “Verde”, Matías Lescano, contuvo en dos tiempos un certero cabezazo de pique al suelo de Hugo Palmerola. Pero, al cumplirse el minuto diez, el guardametas visitante no pudo impedir el potente remate de Gustavo Cano (acción en la que intervinieron también Cogrossi y Coassini) que posibilitó la apertura del marcador. Así empezaba a gestarse la victoria de “La Topadora”. Pero hubo que resistir alguna que otra embestida. El entrenador Damián Troncoso mandó al terreno de juego a Jonathan Recchia y a Damián Bevcar en reemplazo de Messina y de Aliendro. Y ya estaba desde el arranque del complemento Román Gnocchi. En consecuencia, la formación visitante se volvió más ofensiva. Vallejos y Zampini se colocaron bien abiertos por los costados. Oscar Ibáñez y Damián Bevcar insistían por el centro. Román Gnocchi tratando de abastecer a Tellas y Recchia. Pero las buenas intenciones del conjunto “Verde” no alcanzaron el desenlace esperado. Obviamente esperado por ellos, se entiende. Y en eso tuvo que ver el favorable nivel exhibido por Liniers. La ocasión más evidente de Ituzaingo se dio en una acción de pelota detenida: Minuto veintitrés, tiro libre ejecutado por Gnocchi, y Recchia, que entró solo para definir, cabeceó defectuosamente. En tanto, el “Celeste” hizo bien en no dormirse en los laureles. Y, paulatinamente, comenzó a trazar el camino de la segunda conquista. Liniers tenía la partitura en su poder. Sólo faltaba que los protagonistas la ejecutaran. Y a los treinta y tres minutos, “La Topadora” concretó lo que venía pergeñando hace varios minutos: Pelotazo en profundidad para Hugo Palmerola que inició la trayectoria hacia el arco rival. Con la velocidad que lo caracteriza dejó en el camino a Emanuel Mantovani; luego, con un amague, eludió a Hernán Luzzi y, ante la salida de Lescano, definió magistralmente con cara externa. Un golazo para gritarlo hasta ahora. El 2-0 cayó como un alivio para el “Celeste”. Porque un solo gol de diferencia siempre nos mantiene en vilo hasta el pitazo final. Faltando un minuto para cumplirse el tiempo reglamentario, Vallejos apareció sorpresivamente por el sector derecho para conectar de cabeza. Pero Monllor respondió eficientemente. No hubo más. Nada más que el saludo cortés de los futbolistas que se respetaron entre sí y brindaron un buen espectáculo. Quedando a la vista que cuando se quiere jugar se juega. Querer es poder. Y ambos quisieron. Esta vez a Liniers le fue mejor. Por ello, el inocultable sentimiento de alegría en estas líneas.
Muchas cosas para destacar. El equilibrio, la firmeza, el apego para funcionar en equipo. Un equipo que no dejó dudas. Seguro de sí mismo y demostrando que día a día hay una gran superación.
Sigamos así. Por la buena senda.
Héctor Quatrida   

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