Liniers en Ascenso
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Liniers estableció claras diferencias y superó 2 a 0 a Lugano. Leandro Coronel y Santiago Szerdi los goles. El sueño de clasificar sigue en pie. Próxima Fecha: Leandro N. Alem-Liniers.

sábado, 28 de septiembre de 2013

FALTO EL GOLPE DE NOCAUT

El empate dejó un sabor a poco para Liniers, que fue el equipo mejor parado en cancha, al que sólo le faltó la puntada final para llevarse la victoria.

Desde el inicio se vieron las intenciones de uno y otro. El local, Italiano, presionado y sin ideas, fue un grupo de voluntades tratando de hilvanar dos pases seguidos para acercarse a Monllor. Por el contrario, Liniers fue ordenado, tratando de llegar con pelota dominada, aunque sin demasiada profundidad. El partido hasta la media hora transcurrió sin mayores sobresaltos frente a los arcos. Fue Liniers el que llegó primero tras una gran jugada de Palmerola, dejando tres jugadores por el camino, cediendo a Coassini, cuyo remate fue contenido por Alvarez. Las combinaciones entre ambos jugadores celestes produjeron desequilibrios a una defensa que no daba seguridad alguna. Sobre el final, la gran chance la tuvo Cano, que en jugada individual exigió un esfuerzo supremo del arquero para enviar por arriba del horizontal.

Los nervios fueron creciendo en el local y partían desde el banco, con un técnico (Mario Rizzi) que gesticulaba y desesperadamente agotaba los cambios sin hacer que cambie la imagen de su equipo. Enormes espacios dejaba Italiano y Liniers, por momentos cedía la iniciativa, preparando alguna contra letal. Pudo ser a los 19, cuando Cogrossi con el terreno libre avanzó casi 50 metros y enfrentó al arquero definiendo mal sobre el palo derecho. En medio del desorden que proponía Italiano, jugado en busca del tanto de apertura, llegó una polémica acción sobre la media hora de juego: Cayó un centro sobre el área de Monllor, claramente el jugador Ostapkiewicz bajó la pelota con la mano, pero inocentemente Coassini tomó el esférico con sus dos manos para hacer el supuesto tiro libre, cuando en realidad Rey Hilfer no había pitado. Allí entonces el árbitro dudó un instante, y en definitiva sancionó la lógica pena máxima. Palavecino convirtió (hacía 49 partidos que a Italiano no le daban un penal) e imprevistamente el local se puso 1 a 0. Pero la alegría le duró apenas 6 minutos, cuando tras desborde de Palmerola, se produjo un rebote en el área y Coassini convirtió con certero derechazo. A partir de allí Liniers sintió más que nunca que podía ganarlo, y estuvo muy cerca de conseguirlo a través de Doracio que enfrentó al arquero pero desvió el remate final, y para colmo quedó lesionado en su tobillo derecho.

En definitiva Liniers fue mucho más, tuvo sus oportunidades para convertir (a diferencia del local que no generó ninguna), pero le faltó el golpe de nocaut para liquidar el partido.

Víctor Marinelli   

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