Liniers en Ascenso
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Con mucho esfuerzo Liniers superó 1 a 0 a un difícil Lugano. Ian Lynch con un golazo fue el autor del tanto. Próxima Fecha: Lunes 2 de marzo 17 hs. Liniers-Argentino de Rosario.

domingo, 30 de octubre de 2011

ASI DA GUSTO

Liniers ganó más que un partido de fútbol. Liniers se ganó a sí mismo. O, mejor dicho, derrotó a sus propias dudas. A su retraimiento, a su prudencia. Y lo positivo de esto fue que Liniers supo comportarse como un equipo impetuoso. Aún en las horas bravas (permaneció diecisiete minutos con un jugador menos), que es cuando muchas veces los protagonistas suelen subsistir “en voz baja” el asedio de sus oponentes.
Decimos que así da gusto porque el equipo jugó decididamente de cara al arco rival. Y, si bien, tampoco debemos olvidarnos de alguna que otra imprecisión en el comienzo, producto de la dubitación, quizás lógica, de todo grupo de jugadores que desea exhibirse al máximo ante su nuevo cuerpo técnico, sorprendió gratamente su razón de ser. Esa idea entusiasta que no da rodeos y rara vez mira para los costados. El fútbol que agrada porque no tiene reservas mentales. El que apunta siempre, hasta en los peores momentos, para adelante. Sí, claro…así da gusto.
Para quién suscribe también. Esta vez no hay que pensar en los goles que evitó el arquero o los que impidieron los defensores. Porque en esta ocasión lo más radiante y entretenido estuvo adelante: en el ataque. Con la fulgurante reaparición de Alejandro Varela en la red y su sapiencia futbolística. El “diez” inventado, Raúl Ruiz, jugó un primer tiempo notable. Con esa habilidad que lo caracteriza pero además, con un enorme compromiso en la lucha -que constantemente propuso la visita para achicar las diferencias de calidades, dicho sea de paso- y tratando de sorprender también con remates de media distancia. También, los arranques de Hugo Palmerola por el sector derecho del ataque. A veces controlados por los defensores del “Docke”, pero en otras oportunidades encendiendo la alarma en el área adversaria. Y el siempre inquebrantable Maximiliano Portillo fue como una bomba de tiempo instalada en una punta de la cancha y dispuesta a estallar en cualquier instante.
Lo que no quiere decir, por supuesto, que el resto haya desentonado. Todo lo contrario. Ocurre que en este maravilloso espectáculo suelen levantar el espíritu de las hinchadas los que “obligan al aplauso” con su juego imaginativo.
Volvió a ganar Liniers y no es poco. Seguramente, los goles conseguidos en la etapa inicial ayudaron. Claro que sí. Sirvieron para confundir a Dock Sud. Que no pudo hacer lo que seguramente iba a hacer: esperar bien armado atrás para replicar con algún contraataque. Pero lo cierto fue que tampoco Liniers le dejó luz para salir a buscar el partido cuando estaba en desventaja. Solamente arremetieron luego de la polémica expulsión de Ruiz. Pero sólo un poco. Liniers tuvo determinación para sostener los tres puntos. Logrados y además buscados.
En resumen, fue como asistir a una resurrección futbolística. O como suscribirle un documento a la esperanza. Claro que da gusto. Cómo no lo va a dar. Que se repita. Si no es siempre que sea seguido.
Héctor Quatrida

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