Liniers en Ascenso
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Liniers festejó el título en el Juan Antonio Arias. En los 90 cayó 2 a 0 frente a Sportivo Barracas. Perdió un invicto de 14 partidos como local. 7 de enero comienzo de la pretemporada. Próxima Fecha: 8 de febrero de 2020: Liniers-Muñiz.

lunes, 26 de septiembre de 2011

LINIERS ACERTO LA QUINIELA

En ciertos casos, al iniciar una crónica de un partido de fútbol no sabemos que será mejor: si alborozarse en cuanto al resultado obtenido o insistir en aquello de partidos anteriores, con la punta del ovillo –el futbolístico- que sigue sin aparecer. Aunque quizás convenga hacer las dos cosas.

Ganó esta vez. Y no es poco. Con lo cual suelen verse rostros animados. No sólo de los naturales protagonistas de este espectáculo, sino también de hinchas y dirigentes que persiguen idénticos sueños. Aunque vale aclarar también que el “Celeste” se encontró con un triunfo quinielero. Legítimo, pero afortunado. Porque no hizo mucho para ganar. O hizo bastante menos que Justo José de Urquiza. Pero veamos…

En los primeros cuarenta y cinco minutos el equipo de Caseros tomó la iniciativa. Logró adueñarse del balón en gran parte del período. Las tres situaciones claras de gol que generó fueron elementos probatorios del dominio, pero, además, de la intención de “Jota Jota”. A Liniers se lo notó agobiado como consecuencia de tanto hostigamiento. Recién a los veintiocho se animó a salir un poquito del encierro forzado, pero no mucho. Toda vez que un disparo de Alejandro Cuevas desde afuera -y contenido en dos tiempos por el arquero Iván Noy- fue la única acción de riesgo por parte de “La Topadora”. En líneas generales, el equipo se dedicó bastante a la marca (cometiendo demasiadas infracciones), pero faltó el jugador que “tome la lanza” y atraviese la “línea de fuego” en busca del arco adversario. Alguna vez lo intentó Maximiliano Portillo, en una posición que no sabemos si la tiene “manyada”. Nilo Vigna trató de encontrar en el toque la solución al problema. Pero sin demasiada fortuna. Porque nunca logró la ubicación adecuada y sólo aisladamente la pelota.

En la segunda etapa, Carlos Amodeo realizó un cambio que luego resultaría beneficioso. Mandó a la cancha a Raúl Ruiz en reemplazo de Vigna. Y apenas jugados los primeros minutos también ingresó Brian Fort sustituyendo a Palmerola. El juego no varió en demasía. Hasta los quince minutos el partido se jugó en campo de Liniers. Con “Jota Jota” ambiciosamente lanzado al ataque, forzando a Liniers a concentrarse sobre su propia área y a desesperarse porque la pelota no aparecía. Pero al llegar al minuto dieciocho, un avance que encontró a la última línea del local desconcentrada, Ruiz, por la izquierda sacó un potente remate que no pudo ser sujetado por el arquero Noy, y Portillo en soledad tocó suave con cara interna confirmando el uno a cero. No era justo. Para nada. Pero Liniers había acertado. Y estaba en ganancia. Los de Caseros continuaron con su búsqueda. Claro, estaban en desventaja y el objetivo era el gol. Encima Liniers se quedó con diez hombres por la expulsión de Denis Segovia a los veintiocho minutos. Entonces el conjunto local mantuvo el asedio sobre el campo de Liniers. Contó con dos aproximaciones más que afortunadamente no fueron bien resueltas. Y cuando ya no tenían lucidez ni tiempo para elegir con acierto la jugada correcta, lanzaron centros que fueron atenazados por las seguras manos de Mariano Monllor. Una vez más, un pilar fundamental del equipo. Ganó Liniers. No es poco. Para los futbolistas, en este tiempo de experimentaciones, es un resultado positivo. También lo es para las estadísticas, para las posibilidades futuras. Pero habrá que insistir en el trabajo intenso para que vaya tomando forma el equipo. El definitivo. En lo posible, el ideal.

  Héctor Quatrida

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