Liniers en Ascenso
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Con dos goles de Daniel Costas, Liniers superó 2 a 1 a Yupanqui. Un triunfo que debió ser por mayor amplitud. El Fútbol se suspende hasta el 31 de marzo. Próxima Fecha: Puerto Nuevo-Liniers.

domingo, 10 de abril de 2011

DERROTA QUE DESILUSIONA

Cuesta decirlo. Pero hay que afrontar los acontecimientos. Sin rodeos, debemos afirmar que Liniers cayó sin atenuantes en la cancha del puntero Lamadrid. El equipo volvió a decepcionar. Esta vez ante un rival que juega bien y se encarama derecho hacia el título, aunque son todavía muy cautos al hablar de ello.
Para sintetizar, en los primeros cuarenta y cinco minutos Lamadrid maniató a Liniers. Lo fue a buscar arriba, en el medio. Y le ocupó los espacios. De ese modo, controlando la salida del equipo visitante podía propiciar una rápida partida en ataque vía Lezcano. Sobre los 20 minutos llegó la apertura del marcador: envío cruzado desde el sector derecho del ataque por parte de Abel Flegenal, cabezazo de Gastón Lezcano en el borde del área chica que Marcos Fernández alcanzó a despejar, pero en el rebote apareció Manuel Ledesma y, con cierta dificultad, logró conectar el balón en el fondo de la red. Fue la primera acción de riesgo del partido. Luego llegaron más. Todas correspondieron al conjunto orientado por Jorge Franzoni. Y en todas hubo una diligente participación de un jugador que brilló con luz propia: Abel Flegenal. El talentoso mediocampista del elenco de Devoto respetó a rajatabla una vieja premisa del fútbol: tocar, tocar y tocar. Así confeccionó “pequeñas sociedades” con los demás volantes de “Lama”. Así, también, fue víctima de una decena de infracciones. De todos modos, condujo la acción que significó el segundo gol: trasladando el balón, esta vez por el sector izquierdo del ataque, enganchó en el vértice del área penal y con un toque preciso habilitó a Alberto Martínez que remató ante el achique de Marcos Fernández. El arquero “Celeste” logró tapar, pero en el rebote apareció Gastón Lezcano y cruzó el disparo junto a un palo. "La Topadora”, ahora bajo el mando de Fernando Zamacola, intentó revertir el resultado adverso en el complemento. Para ello, el entrenador recurrió rápidamente a los sustitutos. Salió al campo de juego con Varela y Vigna en reemplazo de Darío Ledesma y Ernesto Banegas respectivamente. Enseguida tuvo dos situaciones frente al arco defendido por Sebastián Gambetta (reemplazante del titular Martín Zurlo). En la primera, Alejandro Varela se las arregló como pudo para sacar un potente tiro que el guardametas local envió al tiro de esquina. Y en la segunda, tras un grueso error defensivo, nuevamente Gambetta salvó la caída de su valla ante un remate de Ariel Figueroa. Fue, para Liniers, apenas un espejismo. Porque fue y fue. Pero nunca tuvo sorpresa. Jamás cambió el ritmo. En todo caso empujaba. Pero eso era poco. Nilo Vigna alzó las banderas del empeño. Junto al también ingresado Maximiliano Portillo que, sin sobresalir demasiado, peleó cada pelota y trató de recuperar las perdidas. A pesar del descuento de Ángel López de cabeza, tras el envío de Silvio Fuentes, Liniers no llegó con peligro. Como no había llegado tampoco antes, en la primera etapa. Por otra parte, permanecía expuesto, al adelantarse varios metros en el terreno, a un contraataque. Pero en ese sentido tuvo fortuna. Lamadrid pareció conformarse con los dos goles. Aunque, derribando aquellas “frases hechas” en el fútbol (“el peor resultado es el 2-0), paradójicamente, el “Carcelero” encontró el tercero. El tanto lo señaló Nicolás Pizarro, mediante un vigoroso cabezazo. El corner lo ejecutó el conductor, Abel Flegenal. Restaban doce minutos, más lo que adicionara el árbitro. El pleito estaba definido. Sin embargo, casi por inercia, Liniers luchó y corrió hasta la finalización. La única generosidad visible fue la física. La futbolística se ausentó sin aviso.
Héctor Quatrida
Foto Heva

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