Liniers en Ascenso
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Lucas Tiedemann es la primera incorporación. No continúan Adrián Espínola y Matías Cantero. El 16 de enero el plantel vuelve al trabajo. Concluyeron las obras en el campo de juego de encuadre e instalación del sistema de riego.

domingo, 16 de agosto de 2015

Romero, el orgullo de Liniers

El Negro juega en Liniers desde 2003. Ya es su casa (Fotos: Jonatan Moreno/Diario Crónica)

Crónica del Ascenso. El mediocampista central de 31 años superó los 400 partidos con la camiseta de La Topadora y trabaja en la parte de limpieza del área de Desarrollo Social de la Municipalidad de La Matanza. "En la cancha limpio bruscamente y en mi trabajo lo hago de manera más criteriosa", bromea quien se transformó en ídolo con años de sacrificio.

POR: GRUPO CRÓNICA
15/08/2015 12:24:57

Por Guido Magrini
gmagrini@cronica.com.ar

"Me tomo las vacaciones cuando tengo la pretemporada con Liniers, mi señora me quiere matar porque no nos podemos ir a ningún lado”... Oscar Romero cuenta esa anécdota al pasar, como si nada, pero que refleja el sacrificio en su máxima expresión. Se levanta a las 7, se dirige al entrenamiento, termina a las 12 y rápidamente se va a trabajar porque entra a las 14, ahí sale a las 20, llega a su casa cerca de las 21 y así termina su día. Todo ese trajín tiene que ser multiplicado por varias jornadas hasta que suman semanas, meses y años. Así, este mediocampista incansable (no podía haber elegido otro puesto que el de volante central) llegó a los 400 partidos en La Topadora. En ese equipo que hoy pelea bien arriba en la Primera D, debutó en 2003, nunca más se fue y se convirtió en ídolo.
El sacrificio del Negro por amor al fútbol y al elenco de General Villegas es tan grande que la gente se lo reconoce a diario. “El día que Oscar ya no juegue más, espero que retiren la camiseta número 5”, imploró un hincha en un foro de Liniers. El Negro, de 31 años, durante la semana trabaja en el Municipio de La Matanza, en el área de Desarrollo Social. “Crónica” fue a buscarlo al entrenamiento y lo acompañó hasta el inicio de una jornada laboral. Ahí se comprobó la ascendencia que tiene en el grupo (“a estos pibes hay que guiarlos”, bromea el veterano Romero). Como el tiempo escaseaba, el Negro tuvo que sacrificar el almuerzo (sí, otro sacrificio) en pos de la charla. Así pudo contar su historia...

-No es fácil llegar a los 400 partidos y más todavía en un mismo club. ¿Cuáles son tus sensaciones de haber alcanzado tamaño hito?

-Realmente sentí la emoción una vez que llegué a la cifra. Fue todo partido a partido, sábado tras sábado, y de repente me encontré en los 400. Yo siento la emoción por los saludos y las cosas buenas que me dicen, eso es más importante que los partidos en sí.


-¿Con cuál te quedás de los 400?

-Elijo el día del ascenso (a la Primera “C”) en 2011 en cancha de Argentino de Rosario. Esa fue la satisfacción más grande que me dio el fútbol.

-Y nunca dejaste de trabajar. ¿En qué consiste tu tarea?

-Tengo que salir a hacer algo, sino no me puedo dar el gusto de jugar, es lo que mantiene esto. Estoy en la parte de limpieza y también soy encargado de llaves, así que tengo que cerrar yo el establecimiento.

-Qué paradoja, a veces hay partidos duros en el mediocampo y te toca limpiar piernas y en la semana hacés tareas de limpieza en tu otro trabajo...

-(Risas). Es verdad. A veces limpio en la cancha de una manera brusca por el puesto que ocupo en el mediocampo, y en el trabajo lo hago de una manera más criteriosa.


-Tu familia te ve muy poco...

-Sí, lo que pasa es que como padre de familia tengo estas obligaciones y las asumo. También trato de disfrutar. El domingo es el día que, si no juego, tengo para pasarlo con mi mujer (Eliana) y mis hijas (Brenda de 7 años y Melany de 5). Ahí disfruto un montón de ellas.

-¿Vas a seguir mucho tiempo más en esta doble función trabajando y jugando?

-No creo que me quede mucho jugando, porque no quiero que el fútbol me retire a mí. Quiero estar en una buena versión para darle lo mejor a Liniers, si estoy bien capaz llegue hasta los 35 años.

Pelea por la punta

​Liniers y Sportivo Barracas están palo y palo por la punta del certamen y, a juzgar los rendimientos y como se va dando la situación, el final de la temporada los podría encontrar en un mano a mano. Romero expresó al respecto que “la realidad es que cuando empezó el torneo teníamos expectativas, pero no tan altas. La idea de nosotros era llegar al Reducido pero nos encontramos peleando la punta y ahora hay que hacerse cargo de eso. Nuestro objetivo subió. Luchamos con Atlas, Sportivo Barracas o El Porvenir que tienen mayor poder adquisitivo. Liniers tiene poca ayuda económica pero mucho juego y sacrificio, que es lo que nos llevó a pelear arriba”, banca la parada el Negro.


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